Las Grandes Rías

Sitios de anidación peninsular


Por Eduardo Juárez Cortés
Las grandes rías

Por estas entradas de agua que fluyen hacia el interior de Yucatán, entró no sólo el mar, sino los primeros arietes contra culturales de nuestro enfrentamiento contra un viejo mundo, hasta entonces desconocido.

La península de Yucatán fue sede de los grandes asentamientos de la cultura maya del post clásico, en ella se encuentran vestigios de las majestuosas ciudades de aquella época que evidencian la grandeza de esta civilización.

También, es una zona geológica interesantísima; de geografía sorprendente y biodiversidad abundante; de nula orografía y carente de ríos, es una plataforma caliza formada de rocas sedimentarias en la que no existen corrientes superficiales y el agua se filtra, formando un manto freático de poca profundidad compuesto por grutas, corrientes subterráneas, cenotes y aguadas, con una vegetación exuberante en partes y hasta rala en otras.

Grandes Rías

Se puede hablar de varias teorías acerca de su formación, de que es la zona probable de impacto del asteroide que teóricamente terminó con los dinosaurios y gran parte de la demás vida terrestre, pero lo que es cierto y está comprobado, es que al visitarla la realidad supera a toda fantasía y su belleza nos deja boquiabiertos, y entonces entendemos la sorpresa de los navegantes hispanos al contactarla en su trayecto desde Cuba e ir descubriendo sus mil y un atractivos.

Grandes Rías

Como ya mencionamos, Yucatán no tiene ríos, más sí entradas de agua de mar que se incrustan en su territorio entre manglares y petenes, a través de delgados brazos de tierra que le dan de momento la apariencia de una formación fluvial. Estas estradas son conocidas como Rías, apelativo derivado de Río, que trata de describirlas como eso: pequeños ríos simulados a la orilla del mar, aunque de agua salada.

Ría lagartos

Grandes Rías

Al norte, donde confluyen el Golfo de México y el Caribe Mexicano, se encuentra una de estas rías, Ría Lagartos, que además es la primera punta referenciada en la cartografía del estado; a ella llegaron sedientos los españoles, bordeando la costa desde Cozumel; se adentraron en lo que pensaron era un río que les ofrecería agua dulce y antes encontraron una gran cantidad de cocodrilos, especie desconocida para ellos, por lo que llamaron al lugar Río de los lagartos.

Esta entrada de mar, que se encuentra entre Punta Caracol y San Felipe, fue el puerto de Chichén Itzá en su época de mayor esplendor, y desde ahí, controlaron los mayas su comercio marítimo hacia el centro y Guatemala.

Grandes Rías

Ría lagartos es la mayor zona de anidación del Flamenco Rosado, especie de sofisticadas formas, característico andar y que al levantarse en vuelo forma nubes rosadas de gran atractivo, que da a luz sus polluelos y los cría hasta ser ejemplares juveniles y poder ser parte de las parvadas de la zona. Actualmente se estima que existen alrededor de 20,000 flamencos en la ría.

Además de esta especie, de gran fragilidad, a la que debe observarse a distancia prudente, en el área habitan dos de las tortugas marinas más características de la zona: la verde (o blanca) y la carey.

Grandes Rías

Otras especies que forman la diversidad de vida son el mono araña y el saraguato, mamíferos pequeños como el tejón y hasta venados y jaguares, además de las cerca de 30,000 aves migratorias que se dan cita en invierno para anidar junto a sus mangles, en un clima propicio para el desarrollo de sus especies.

Ría Celestún

La otra formación marina entrante en tierra, Ría Celestún, se encuentra en la frontera entre Yucatán y Campeche, en el Golfo de México. Su nombre lo debe al poblado costero en que se encuentra, cuyo significado es “piedra pintada”, peculiar por guardar aún muchas de las características y técnicas de los antiguos pescadores mayas, por lo que deja un buen sabor de boca saber que, aún cuando su distancia a la capital del estado es de apenas 90 km., se ha mantenido como una población no alterada dramáticamente en sus costumbres, además de que el área natural no ha visto perturbadas sus múltiples riquezas biológicas.

Grandes Rías

La economía del pueblo de Celestún, en sus principios, se basaba en la producción artesanal de sal y su comercio, aunque al irse desarrollando el interés por el ecoturismo, los servicios de tipo turístico como guías, restaurantes y pequeños hoteles, le han dado un giro al desarrollo de este bonito lugar.

La gastronomía, sobra decirlo, es especializada en mariscos del día, verdaderamente frescos y sabrosos, ya que la pesca es abundante.

Otras especies que viven en Celestún, además del Flamenco, son el cocodrilo, algunos murciélagos, búhos y una gran cantidad de aves residentes y migratorias, que permiten que la observación de aves en el sitio sea una experiencia incomparable.

Coincidencias

Como un mismo ecosistema, ambas rías tienen similitudes propias de los humedales; estas no sólo se dan en su clima o en su vegetación y fauna, sino en el tipo de actividades que pueden realizarse en ellas y la belleza escénica que ofrecen, que en momentos hace difícil distinguir entre una y otra.

Grandes Rías

De hecho, ambas son Reservas de la Biosfera, aunque designadas en diferentes fechas; mayo de 1979 Lagartos y febrero de 2000 Celestún.

Ambas son reconocidas como santuarios del flamenco rosado y están en el estado de Yucatán, aunque Celestún comparta en parte su territorio con Campeche, pero sobre todo, ambas son dos lugares no sólo de gran atractivo, sino que guardan entre la algarabía de sus aves y la tranquilidad de sus aguas y mangles, fragmentos de historia, antigua y reciente; mientras que la primera se encuentra en los libros, esta última puede ser rescatada en la plática coloquial con sus moradores, gente de mar, con la alegría de la gente yucateca y con el orgullo de su origen maya, que son excelentes narradores de historias inimaginables, que podríamos contarles, pero que no saben igual que en un recorrido por el estero, con los efectos de sonido naturales, con el acento del sureste del interlocutor y sintiendo en la piel esas vivencias contadas, haciéndolas parte de nuestra propia historia.