Normas y procedimientos para el ordenamiento del territorio turístico IV: Comentario final


Por Miguel Ángel Acerenza 18 Noviembre, 2019
Miguel Ángel Acerenza

Miguel Ángel Acerenza

Finalmente, para dar por terminada la serie de artículos relacionados con el Ordenamiento del Territorio Turístico, pensamos que es oportuno mencionar que todas las disposiciones que se adopten con dicho fin deben sujetarse a los principios que, según marca la Ley Nacional de Turismo, tienen que regir el desarrollo de la actividad. Uno de esos principios es el de la sostenibilidad, pero es necesario precisar que esta no es el propósito del desarrollo del turismo, sino una de las condicionantes en las cuales debe darse dicho desarrollo. Principio que no siempre se cumple y que, en nuestra opinión, es la causa principal de los efectos negativos que se le atribuyen al desarrollo del turismo. Por lo que a continuación externamos algunos comentarios al respecto.

Precisiones sobre el concepto de sostenibilidad

Si la Ley Nacional de Turismo está bien concebida el Ordenamiento de Territorio Turístico, al igual que otras funciones que la Ley le asigne al Organismo Nacional de Turismo, tiene que llevarse a cabo en observancia de los criterios de sostenibilidad que esta marca. Por lo que no sólo debe ser soportable ecológicamente a largo plazo, sino también compatible con los valores culturales de la población, y además, viable económicamente para que pueda promover una distribución justa y equitativa de los beneficios que genere a nivel nacional, las comunidades locales, y la industria turística.

Lamentablemente la retórica sobre el turismo sostenible contrasta con su aplicación práctica en forma de políticas, estrategias y acciones tendientes a su desarrollo. Por lo que no puede decirse que existas en realidad una política de desarrollo sostenible como tal, que pudiera orientar el ordenamiento del territorio turístico.   Hasta el momento las acciones observadas en el mejor de los casos, porque no siempre es así, se han limitado solo a la consideración de aspectos ambientales del desarrollo del turismo, descuidando su verdadero propósito que es satisfacer las necesidades de los turistas, sean estos nacionales o extranjeros, respectando los principios que aseguren la sostenibilidad de la actividad a largo plazo.

El respecto debe decirse que la sostenibilidad no es una decisión que tengan que tomar las “autoridades en turno” de los Organismos Nacionales de Turismo, como muchos piensan todavía, sino un mandato que estos deben cumplir, aplicable a todas las formas y modalidades de turismo. No sólo para asegurar la conducción de una actividad turística sostenible, sino que incluso para atenuar los efectos negativos  causado por el desarrollo de un turismo masivo descontrolado que no considero los límites de turistas que, tanto  los espacios urbanos como los turísticos, podían soportar.

Factores que obstaculizan el desarrollo sostenible del turismo

Lamentablemente en algunos países es posible observar la existencia de factores que obstaculizan la aplicación y continuidad de una política de turismo sostenible, la mayoría de ellos relacionados con la inestabilidad que caracteriza a  los  cuadros  directivos  del  sector, la vigencia de legislación de costas obsoletas, y la indefinición de competencias jurisdiccionales y administrativas sobre los recursos naturales de uso turístico localizados en los espacios municipales.    Aspectos estos que, aunque brevemente, enseguida pasamos a comentar.

Inestabilidad de los cuadros directivos del sector
Este es uno de los factores que impiden, no sólo la definición y aplicación de una política de ordenamiento del territorio turístico sostenible, sino también su continuidad a largo plazo.

Inestabilidad en la conducción del sector que se observa especialmente en los Gobiernos Municipales, agravada por el hecho de que en ciertos países los períodos gubernamentales en los municipios llegan a ser de sólo tres años, y no coincide con los períodos de gobiernos a niveles nacionales o estatales.

Legislación obsoleta en el uso de recursos costeros
En lo que respecta al uso de los recursos costeros, debe decirse que existe casos donde se ha desarrollado el turismo de sol y playa al amparo de leyes de costas obsoletas que, no sólo han favorecido la degradación de los sistemas costeros, sino creado también serios problemas de competencia jurisdiccional entre el gobierno nacional y los gobiernos estatales o provinciales, y en especial con los gobiernos municipales, por cuanto el uso turístico de la playas existentes en sus territorios, las cuales constituyen un bien público al cual todos los ciudadanos debieran tener libre acceso, por el pago de un derecho se les ha  concedido a los hoteles construidos al borde  de la zona de reposo de las mismas, para el disfrute de sus huéspedes.

Indefinición de competencias jurisdiccionales sobre los recursos
No hay duda que la competencia jurisdiccional sobre las playas, por tratarse de un bien público, corresponde al gobierno nacional.  Pero la competencia administrativa que tiene que ver con la prestación de los servicios para el uso público de las mismas (zonificación para el desarrollo de las distintas actividades de playa, dotación de servicios higiénicos y agua potable, y el mantenimiento de la calidad  del agua para baños de mar), así como la prestación de servicios de guarda vidas y primeros auxilios, corresponde a los municipios en las cuales estas están localizadas.

Al respecto, un comentario especial merece  la vigilancia y el cuidado del orden público en las playas, aspectos estos que tradicionalmente han sido, y continúan siendo,  funciones a cargo de las Prefecturas Marítimas, o en su caso, de las Capitanías de Puerto en cada país. Los mismos por tanto  no son competencia de las Fuerzas Armadas,  estas tiene que cumplir otros cometidos relacionadas con la seguridad nacional,  y no ejercer la vigilancia y el orden público en las zonas del territorio donde tiene lugar la actividad turística.

Comentarios en torno a la política de ordenamiento del territorio

Visto los aspectos negativos a los que puede dar lugar la ausencia de un Política de Ordenamiento del Territorio Turístico, pensamos que los mismos pueden ser evitados, o por lo menos atenuados, mediante la definición de lineamientos claros al respecto. Por lo que con ese propósito, a continuación externamos algunas sugerencias que, en nuestra opinión, pueden contribuir en tal sentido. Dichas sugerencias son:

  1. El ordenamiento del territorio turístico debiera efectuarse teniendo en cuenta el tipo o tipos de atractivos existentes en las zonas consideradas, las características de las actividades turísticas que allí se realicen, o que se estima pueden realizarse, y el grado actual de desarrollo  y/o su potencial.    En observancia de las limitaciones que establezca la Ley Nacionales de Ordenamiento Territorial y de Protección  del Medio Ambiental en cada país.
  2. Promover productos y servicios que satisfagan las motivaciones y requerimientos de los turistas nacionales y extranjeros de distintos niveles socio-económico, y brinden un aceptable nivel de beneficio económico y social para el país y los destinos turísticos.   Respetando la capacidad de carga de los recursos naturales, el uso responsable de los mismos, y las condiciones ambientales en los espacios en los cuales se desarrolle la actividad turística, así como la preservación del legado  histórico-cultural y los elementos, actividades y tradiciones de la población.
  3. Asegurar la sostenibilidad económica de la actividad turística, de manera que sustente la rentabilidad de la industria turística, fortalezca el desarrollo regional y local impulsando otras actividades económicas relacionadas, y beneficie a todos en forma justa y equitativa.
  4. Estimular el desarrollo de facilidades de alojamiento y facilidades turísticas  en las zonas del territorio donde se prevea tal necesidad, mediante la aplicación  de incentivos fiscales  temporales, asegurando que los mismos no serán enmendados durante todo el tiempo de  vigencia del incentivo otorgado.

Por supuesto que puede considerarse otros tipos de incentivos pero, siempre en nuestra opinión, debiera evitarse acceder a créditos de agencias financieras internacionales, incrementando con ello la deuda pública externa, para canalizar el dinero en  proyectos de alto riesgo presentado por presuntos “empresarios” carentes de capacidad financiera y operativa para manejarlos, y entreguen su gestión a Cadenas Hoteleras Internacionales. Como se habrá podido observar en el artículo anterior, donde hiciéramos mención a la evolución de la estrategia de crecimiento de dichas cadenas hoteleras.

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